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La psicología y la terapia cognitiva post-racionalista: Aspectos teóricos y Clínicos

Alfredo Ruiz

Conferencia Magistral.
XV Congreso Mexicano de Psicología.
Hermosillo,Sonora el 26 de 0ctubre del 2007.

La articulación de mi intervención estará dividida en tres partes. En la primera parte, intentaré delinear el marco de referencia epistemológico y teórico del modelo, y las consecuencia que ha tenido para la psicología contemporánea. En la segunda parte se van a tratar los aspectos de la dinámica del self y la teoría de la Organización del Significado Personal. Y la tercera parte, consistirá en la aplicación de estas teorías tanto a la psicopatología como a la psicoterapia.

Empezamos entonces por el aspecto epistemológico
¿Cómo se llegó historicamente a la noción de post-racionalismo? Para poner una adecuada luz en este asunto, tenemos que centrar la atención en las crisis explicativas del modelo que la antecede, que es la terapia cognitiva tradicional, especificamente las terapia cognitivas de Beck y de Ellis.

La Terapia Cognitiva surge del conductismo, cuando este empieza a focalizarse en lo que eran las llamadas “variables mediacionales». Es decir, se empieza a postular que había «algo» entre el estímulo y la conducta. Ese «algo» eran los pensamientos, las imágenes, las expectativas, las creencias, etc. Por lo tanto, el origen del cognitivismo proviene de una «crisis explicativa» que sufre el movimiento conductista. Nace como una especie de «correctivo».

En esta primera etapa, el cognitivismo es solamente una tentativa de ampliar el enfoque conductista, introduciendo estas «variables mediacionales», que como decíamos son los procesos cognitivos, imaginativos, emotivos. Pero, aquí también empiezan a surgir fenómenos o experiencias que no podían ser explicados y comienza a presentarse una nueva crisis.

Esta otra crisis explicativa que sufre el enfoque cognitivo tradicional es mucho más sutil, ya que, se veía que de hecho las creencias o el diálogo interno de la persona podían cambiar como resultado de este enfrentamiento dialéctico con el terapeuta y que el paciente, aprendía otra manera de hablarse a sí mismo, y que todo esto sucedía con relativa rapidez. No obstante, las emociones no cambiaban con la rapidez que la persona cambiaba su manera de pensar. Este fenómeno se quedaba sin explicación.

Esta crisis explicativa del cognitivismo tradicional es muy importante. A todos los terapeutas nos afectó. En Italia, el psicólogo y psicoterapeuta Vittorio Guidano evalúa esta crisis y llega a la conclusión de que no era posible resolverla como se hizo con el conductismo, ya que ampliar más el modelo no era posible, ya que sus premisas epistemológicas lo limitaban, y por lo tanto decide examinar los aspectos teóricos de base, vale decir, los aspectos epistemológicos, que sustentaban el conductismo y el cognitivismo, concluyendo que toda la psicología contemporánea, en lo que iba corrido del siglo XX (no importaba si era una psicología conductista, psicoanalítica o cognitiva) no comportan diferencias en sus aspectos teóricos de base. Todas ellas derivan del paradigma empirista o racionalista, que es común a la ciencia occidental.

El tema básico de la epistemología racionalista o empirista, es que existe una realidad externa unívoca e igual para todos, en el que está contenido el sentido de las cosas y que el conocimiento es una representación que corresponde de un modo mas o menos exacto de ese orden.

Sin embargo los datos que estaban siendo proporcionandos por una serie de disciplinas, de reciente emergencia, (finales de los años 80) como la etología, las nuevas versiones evolutivas de los neo-darwinistas, la teoría de sistema sistemas complejos , la segunda cibernética, la termodinámica irreversible, la epistemología evolutiva por una parte, y la biología del conocer de Humberto Maturana, por la otra, hicieron posible estructurar un cambio determinante en la noción de la relación del observador y lo observado. En efecto, el observador ya no aparece en esta posición de privilegio observando objetivamente las cosas tal como son; más bien con su observación, el observador introduce un orden en lo que observa, y lo que observa es más dependiente de su estructura perceptiva que de algo externo a él. Lo que se empieza a notar claramente que el mundo de regularidades que vivenciamos es construido por cada observador.

En cuanto a la noción de realidad, ya no se la entiende como un orden unívoco, válido para todos y en el cual se haya contenido el sentido de las cosas. La realidad se ve como un continuo fluir, multidireccional y en diversos niveles, de procesos que están en desarrollo continuo. En este fluir de múltiple procesos el observador introduce un orden que no existía, estableciendo regularidades y continuidades. En esta concepción de realidad existen tantas realidades como modos de vivir surgen en cada observador. Desde el universo se pasa ahora a un multiverso como lo postula Maturana. En esta realidad multiversa no se puede hacer una distinción precisa entre el observador y lo observado.

Este planteamiento, tiene importante implicaciones en relación a la noción de “organismo” y de “medio”. Según Guidano, los aspectos más relevantes son dos: Primero, si no existe un orden exterior definido y unívoco para todos, quiere decir que el orden que los organismos muestran es autoconstruido, autoorganizado; si no viene de afuera, tiene que venir del propio organismo. El primer tema que se plantea, entonces, es el de la autoorganización como proceso, autoorganización como mecanismo básico de cualquier estructura viviente.

El segundo aspecto, que es –según Guidano- todavía más importante que el primero, es que nuestros modos de percibir está indisolublemente conectado con lo que observamos y percibimos, en realidad nuestra actividad de ordenar el mundo es inseparable del mundo en el que estamos en ese momento.

Todos los organismos (y ahora me refiero especificamente al individuo humano), tienen como elemento básico la autoorganización, la de construir un orden que le dé un sentido de coherencia y de continuidad en el tiempo. En efecto, si esta es la característica básica que se deriva del cambio de perspectiva epistemológica, entonces surge otro tipo de preguntas que se vuelven más significativas que antes. Porque si ahora la cuestión que se plantea es que los sistemas son autoorganizados, para empezar sería necesario entender cuál es el objeto, cuál es el fin que resulta de esta autoorganización. En otras palabras, según Guidano, ¿qué es la experiencia humana, producto de este proceso de autoorganización, que en términos evolucionarios se produce desde hace millones de años.

Ahora bien, para contestar esta pregunta, tenemos que asumir un punto de vista ontológico, es decir una perspectiva del individuo que experimenta su punto de vista de ser humano. Y para esto se requiere también otro supuesto, se requiere además que nos pongamos sobre un fundamento de epistemología evolutiva.

Entonces para poder entender qué es la experiencia humana, no podemos prescindir del hecho de que somos animales particulares, y solo un fundamento de epistemología evolutiva nos permite investigar el tipo de animales que somos. Al ponernos desde un punto de vista evolutivo nosotros tenemos que clasificarnos entre los primates, un tipo particular de primates que han adquirido y que han tenido emergencias evolutivas que los han hecho de alguna manera únicos entre los otros primates, especificamente por la emergencia del lenguaje.

Entonces, si nos ponemos con este fundamento de epistemología evolutiva, y desde un punto de vista ontológico, la primero cosa que podemos decir sobre la manera en la cual ocurre la experiencia humana, es que la experiencia humana es que esta ocurre constantemente en dos niveles que van simultáneos. El primer nivel es lo que podemos llamar el nivel del continuo fluir de la experiencia inmediata; experiencia inmediata de uno mismo y del mundo en el cual estamos en ese momento. Esto es algo algo que ninguno de nosotros puede regular o controlar, esto es algo que pertenece a la vivencia –como dice Humberto Maturana_.

Ahora, simultáneamente y en paralelo con el primero, todos nosotros tenemos otro nivel de experiencia, que es el nivel de la explicación. Esta es una emergencia novedosa en comparación con los otros primates, es que ahora el primate humano tiene el lenguaje, que le ha permitido tener otro nivel para explicar y ordenar su experiencia inmediata; un nivel en el cual los eventos pueden ser conceptualizados y lo que es mas importante puede separar el contenido informativo de su experiencia inmediata. Es muy importante esta distinción porque es el punto fundamental. Vamos a intentar de reconstruirlo en todos sus aspectos.

Ahora, vamos a ver más detalladamente lo que hemos dicho.

Es importante decir que esta distinción de niveles que ellos ocurren como dos aspectos diferentes de la experiencia humana. Este nivel de la experiencia inmediata es un nivel que por definición es siempre verdadero. El nivel de la experiencia inmediata corresponde a la vida emocional, al fluir de las sensaciones, a la modulación emotiva, en este sentido los sentimientos son siempre verdaderos, puesto que siempre dan información de como la persona se siente en ese momento en el mundo en el aquí y el ahora. Otro aspecto característico, es que a este nivel no es posible diferenciar entre percepción e ilusión de acuerdo a Maturana. Esta distinción entre percepción e ilusión es posible solamente si uno se desplaza al nivel de la explicación, sólo al nivel de la explicación es cuando uno reordena o explica la experiencia inmediata en conceptos y empieza a explicársela y a referírsela. Es ahí donde pueden emerger operaciones de distinción que solemos también llamar error, como cuando decimos “no fue verdad que yo percibí esta cosa, sólo me la imaginé”. Por lo tanto, todos los errores que pueden ser distinguidos son siempre a posteriori y dependen de una explicación de la experiencia inmediata que ha ocurrido, tal vez, un segundo antes. Naturalmente la explicación que dará consistencia o forma a la experiencia inmediata depende de como el individuo ha reconstruido este reordenamiento, es decir, ha reconstruido su nivel de explicación.

Lo más importante, es que, si tomamos en cuenta estos dos niveles de experiencia inmediata y explicación y el reordenamiento de esta experiencia; tendríamos que decir que, toda explicación que nosotros podamos construir no se refiere nunca a la realidad externa sino que toda explicación es siempre explicación de la experiencia inmediata. Todos los datos con que trabaja la explicación, los datos de razonamiento, de lógica, de abstracción, trabajan siempre sobre el mismo material de experiencia inmediata.

Veamos ahora como Guidano aplica estas nociones a la dinámica del Sistema del Self
Si nos desplazamos de nivel y lo vemos en referencia a lo que es la identidad personal o el Self, esta dialéctica entre experiencia inmediata y explicación es la misma, solo que el nivel de la experiencia inmediata se basa en el sentido de continuidad interna de una persona, y que es prevalentemente emotivo.

Según Guidano, la función de cualquier organismo que se autorganiza es la de construir un sentido de si mismo y mantenerlo lo mas estable posible en el transcurso de su vida individual. Este aspecto de la experiencia inmediata de si mismo es algo que la tradición de la psicología norteamericana de los primeros años- representada en George Mead pricipalmemte – denominó el Yo. Este nivel, que ocurre de una manera automática, siempre sucede como un fluir continuo. Y el nivel de la explicación, ahora en término de la identidad personal, corresponde a la imagen consciente de sí mismo que una persona que se ha construido. Pero esa imagen de sí mismo es para hacer consistente la experiencia inmediata que la persona tiene en términos de lo que Mead llama el Mi. Entonces en este sentido el «Mí» es una reconstrucción momento por momento de la experiencia inmediata de uno mismo, que se hace con la finalidad de mantener una imagen de sí mismo consistente, continuativa en el tiempo. Por la tanto la manera en que generalmente el «Mí» trata de explicar el «Yo» no es una manera en la cual el «Mí» está interesado en explorar o a conocer la verdad en su experiencia en el «Yo,» sino es una manera en la cual el «Mí» está interesado en aplanar las discrepancias, a fin de mantener continuativa la imagen de sí mismo que se ha estructurado hasta ese momento.

Vamos a ver ahora como se pueden desarrollar estos aspectos del «Yo» y del «Mí» en el sistema humano individual
Hemos dicho antes que uno de los aspectos fundamentales para entender la experiencia humana es moverse siempre desde un fundamento de epistemología evolutiva. Decíamos que somos primates y que vivimos en una realidad intersubjetiva. Lo característico de una realidad intersubjetiva es el tipo de conocimiento que resulta. Este conocimiento es siempre interactivo. Lo que se quiere mostrar acá es que la realidad intersubjetiva significa que cada conocimiento de mi mismo es siempre en relación al conocimiento de los otros, de como los otros van a reaccionar, cada conciencia de los otros es de alguna manera es siempre una conciencia también indirecta de «Mi». .

Ahora la capacidad de anticipar la posible reacción del otro, tiene como presupuesto la capacidad de poder tomar el punto de vista de la otra persona y poder entonces reconstruir sus intenciones o motivaciones. Esto ya permite la posibilidad de estructurar un sentido de identidad personal, ya que si uno tiene la posibilidad de poder reconstruir el punto de vista de otra persona puede también hacer esto: puede también verse a sí mismo desde otro punto de vista, verse desde afuera y esta capacidad de verse desde afuera es la que permite estructurar la imagen consciente de sí mismo. La imagen consciente de sí mismo que nosotros nos construimos es la conciencia que vamos construyendo de nosotros mismos a través de como nos vemos desde los puntos de vista de otra persona. Sin la capacidad de vernos con los ojos de otros, ningún ser humano sería capaz de hacerse una imagen consciente de sí mismo con la cual poder evaluar y anticipar como sus acciones serán percibidas por los otros.

Esta es entonces la relación entre experiencia inmediata e imagen consciente de uno mismo que pertenece a la dinámica del Self, a una manera de entender el self. Según Guidano entonces podríamos decir que el self podría ser entendido como algo que es un proceso que continuamente fluye en estos dos niveles que son simultáneos. Una de las consecuencias de este discurso es lo que se llama “significado personal”, que es el tipo de relación que uno tiene con su experiencia inmediata, la manera como uno se la decodifica y como se la explica.

Esto quiere decir que el significado personal es la organización entre experiencia inmediata e imagen consciente de uno mismo. La noción del significado personal es central en el ciclo de vida de una persona, por lo que debemos decir que es uno de los aspectos más característicos de la experiencia humana. Es ampliamente aceptado por los etólogos, antropologos, psicólogos, que los seres humanos han sido siempre incesantes buscadores de significado. Como habíamos señalado anteriormente, los humanos vivimos en una realidad intersubjetiva, en la que es posible reconocerse solo en relación con los demás; por lo tanto, la matriz de la que es posible extraer tonalidades emocionales, con las cuales construir significados personales, es la matriz de tonalidades emocionales que pertenece al mundo intersubjetivo.

Para Guidano, entonces, el significado personal es simplemente el modo de elaborar los datos en referencia a un tipo de experiencia inmediata, que puede dar lugar a todas las dimensiones de realidad que se quiera, dado que no se definen de manera unívoca.

Lo que nos interesa subrayar es que, mientras por un lado el significado personal se construye con las tonalidades emocionales que resultan de la realidad intersubjetiva en la que vivimos, por el otro lado está siempre regulado por factores que dependen de esta realidad. En una realidad en la que nos conocemos siempre respecto a los demás, el conocimiento de uno mismo es siempre en relación al conocimiento de los demás, por lo que incluso en la vida adulta el sentido que uno tiene de sí mismo está siempre conectado con la conciencia que los demás tienen de él. En una situación de este tipo, en la que los demás convalidan nuestro propio sentido, es importante sentirlo de manera positiva, al menos como susceptible de ser legitimado por los otros, desde este punto de vista, según Guidano, todas las operaciones que hacemos en nuestro ciclo de vida están destinadas a mantener una autoestima aceptable que nos haga sentir legitimados, aceptados y queridos por los otros. Esto es relevante porque es la necesidad de mantener una autoestima aceptable, la que permita regular todos los procesos de autoconciencia.

Ahora bien, con estas premisas pasamos a la segunda parte de esta exposición teórica, la teoría de la Organización de Significado Personal de Vittorio Guidano
Vamos a definir las organizaciones de significado personal que se encuentran en la cultura occidental contemporánea. Por supuesto, no se podrá hacer aquí un desarrollo completo de las mismas. Pero sí quiero señalar al menos cuáles son las que se han logrado determinar hasta el momento, junto con definir y caracterizar cada una de las cuatro organizaciones.

Antes de definir las organizaciones de significado personal, permítaseme desarrollar algunas premisas introductorias para así poner claridad sobre algunos puntos.

¿Por que hablamos de organización del significado personal?

Hablamos de organización, dado que el ordenamiento central de todo el dominio emotivo individual adquiere una configuración unitaria que se realiza en attachmente process o proceso de vinculamiento o apego del niño con su cuidador proceso que transcurre durante todo el período del desarrollo evolutivo, desde el nacimiento hasta la edad de 18 años aproximadamente.

Por lo tanto, una organización de significado personal tiene que ser entendida como un proceso, que se construye en el vínculo, y no como una entidad en sí misma.

Además, estas cuatro organizaciones, que ha distinguido Guidano hay que verlas como claves explicativas para el trabajo del terapeuta. Es decir son instrumentos explicativos que él ha creado como un modo que tiene de realizar su trabajo.

Definición de las cuatro organizaciones de significado personal presentes en la cultura occidental contemporánea
1)La Organización de Significado Personal Depresiva
En el proceso de vinculamiento surgen emociones conectadas con la pérdida, que son la tristeza y la rabia, que empiezan amplificarse. Estas emociones corresponden a la organización unitaria del dominio emotivo individual. Todas las otras emociones: miedo, vergüenza, culpa aparecen referidas y diferenciada en relación a la pérdida. El dominio emotivo, esta organizado unitariamente sobre el sentido de pérdida.

La Organización Depresiva, puede ser definida, entonces como la tendencia que tienen determinadas personas a responder a cualquier evento de la vida en la forma de desamparo y desesperanza, como consecuencia de la construcción de estos eventos vida en términos de pérdida, desilusiones o fracasos. Aquí el significado personal está centrado en el sentido de soledad, se organiza en un circuito recurrente de esquemas emocionales que oscilan entre el desamparo, la tristeza y la rabia; y luego, el ordenamiento explícito o consciente, en términos de una imagen negativa de sí mismo en el sentido de no ser querible, y de una atribución de causalidad interna, global y estable.

La estrategia utilizada por estas personas, más que luchar contra un mundo no confiable, es la de confiar solamente en ellos mismos como estrategia de control: característica que Bowlby llamó la autoconfianza compulsiva.

2)La Organización de Significado Personal Fóbica
El otro significado que podemos reconstruir en la situación de vínculo está centralizado en la emoción de miedo; es otro tipo de organización de significado, que aparece como opuesto a la Org. depresiva.

Aquí existe un excesivo vínculo: una madre demasiado preocupada, que no le deja explorar el mundo, que no le deja hacer nada por propia iniciativa, a tal punto que la experiencia inmediata del niño se organiza en base al miedo. Como vemos, el miedo es la característica central en este tipo de organización. Esto lleva -al individuo portador de esta organización- a una percepción del mundo como peligroso, y a una percepción de si mismo como alguien frágil en este mundo, el cual no se puede habitar sin una figura de protección.

Según Guidano, la unidad organizacional del dominio emocional de un individuo de estas características se encuentra en un equilibrio dinámico estable entre dos polaridades emocionales: la necesidad de protección ante un mundo percibido como peligroso, y la necesidad de libertad e independencia en ese mismo mundo. El hallazgo más llamativo de esta clase de patrón organizacional es una marcada tendencia a responder en términos de miedo y ansiedad ante cualquier alteración en el balance de los vínculos afectivos, siendo construídos por el individuo en términos de pérdida de la protección y/o pérdida de libertad e independencia. A diferencia de la organización depresiva, en esta organización la imagen consciente de sí mismo de un fóbico es positiva, producto de la actitud sobreprotectora de los padres.

La estrategia usada por estos individuos es la de agente controlador, tanto de sus propias activaciones emocionales como de los otros significativos.

3)La Organización de Significado Personal Obsesiva
Lo determinante en esta tercera categoría es la calidad del vínculo, que se configura como un vínculo ambivalente. Por ambivalente se quiere significar un vínculo incomprensible para el niño, en el sentido de que el comportamiento parental es correcto para dos explicaciones antagónicas, esto es, que la misma actitud del padre puede ser experimentada (al mismo tiempo) como “mi padre me quiere» y como «mi padre me odia”. Este es el tipo de estructura familiar que frecuentemente origina esta organización de significado personal.

La característica central -entonces- de una Org. obsesiva puede ser vista en la elaboración de un sentido de sí mismo ambivalente y dicotómico en que la experiencia inmediata es vivenciada en dos dimensiones simultáneas, como un sentido de sí mismo de ser bueno y malo a la vez, o de ser correcto e incorrecto a la vez; por ello el niño se percibe -a nivel de su experiencia inmediata- con dos yo: un yo positivo, dado que es querible; y un yo negativo, producto de sentirse rechazado por el padre -o madre-. Además esto conduce, a quien es portador de este significado, a buscar la certeza, como maneras de resolver los desequilibrios que también son experimentados como fallas absolutas de control. Estas experiencias de incontrolabilidad se refieren a la emergencia de pensamientos, conductas e imágenes intrusivas y persistentes que son vivenciadas como extrañas a sí mismo. Hay que decir, finalmente, que la estrategia que utilizan estas personas para encontrar la certidumbre es «la duda metódica».

4)La Organización de Significado Personal Dápica
Esta categoría de significado es la que se da, hoy por hoy, con mayor frecuencia en el mundo occidental. La situación que, por lo general, provoca la existencia de esta organización se corresponde con un vínculo familiar lleno de ambigüedad; las emociones nunca se expresan directamente, para el niño es difícil percibir cuando es querido o cuando no lo es, pues nada es expresado directamente. Muy fácilmente entonces el niño identifica que ser querido va a responder a la imagen que se quiere que se tenga de él. Es decir, el niño puede elegir identificarse con algunos de los dos padres, por cuanto ha logrado determinar exactamente cuáles son las expectativas que este padre tiene de él o quiere de él.

En esta organización no hay emociones precisas que se diferencien. El sentido de sí mismo es muy oscilante y nunca bien definido; pero que se define solamente cuando se tiene la sensación de corresponder a las expectativas de los otros. Es una situación, en una palabra, en la cual las expectativas percibidas en el otro significativo se vuelve el verdadero sentido de si mismo. Esta es la categoría de significado que Guidano «desórdenes alimenticios psicogénicos», utilizando sólo la sigla DAP.

De acuerdo a Guidano entonces, la Org. de S.P. DAP se da en individuos cuyo sentido de sí mismo es difuso y oscilante, y la manera en que pueden estabilizar este sentido de sí es a través de criterios externos, que son el juicio y las expectativas de los otros. Nunca estas personas pueden definir sus estados internos o la imagen de sí mismos por criterios que puedan encontrar en ellas mismas.

Esta organización es, sin duda, la más frecuente en la cultura occidental. Está muy relacionada con las transformaciones sociales que han caracterizado a la post-modernidad, cuyo reflejo más potente se advierte en la llamada «cultura de la imagen»; pues, lo que más importa en este momento, en cualquier esfera de lo social, es la imagen que se proyecta frente a los otros. Esto es algo que ya pertenece a nuestro modo de vida y que se manifiesta día a día.

Pasamos ahora a la tercera parte de esta exposición que es la psicopatología y la psicoterapia procesal
Cuadro de psicopatología procesal
El haber definido las cuatro organizaciones de significado personal, le permitió a Guidano echar las bases para construir los fundamento de una nosografía psiquiátrica opuesta y diferente a la nosografía clásica representada por el DSM-IV y el CEI-10, que es prevalentemente descriptiva y estática. Esto le permitió a Guidano ahora hacer un cuadro de psicopatología en término de una nosografía procesal y sobre todo explicativa. Vale decir una nosografía que explique la relación entre el síntoma y la organización que la produce, el síntoma forma parte de la coherencia interna de la organización. Como decíamos, en la actualidad tenemos una nosografía globalmente aceptada como es la reportada por el DSM-IV y el CEI-10, pero que es solo estática, descriptiva e iconográfica.

La psicopatología procesal que propone Guidano puede explicar todas las psicopatologías que frecuentemente vemos en la clínica. Ya que cada uno de estos significados personales pueden ser elaborados como una manera de ordenar datos, en este sentido es un proceso, pero también pueden ser elaborados de otras maneras y así cada significado puede ser elaborado en los términos que llamamos normales, neuróticos y psicóticos. No es que sean categorías de experiencia en si misma, sino que cada significado personal puede tener diferentes modalidades de procesamiento de la experiencia.

La primera diferencia entonces, que es destacable, es que en la nosografía tradicional lo normal, lo neurótico y lo psicótico siempre está referido al contenido del conocimiento, vale decir el sistema de creencias, los supuestos subyacentes, las expectativas del paciente, etc. Así, por tanto se han desarrollado listas de creencias irracionales y por lo tanto psicopatológicas y se supone también que hay listas de creencias racionales, es decir normales.

Si nosotros nos fijamos sólo en contenido del conocimiento no logramos entender lo que son los síntomas neuróticos o psicóticos. Desde un punto de vista post-racionalista lo que se trata como normal, neurótico o psicótico, no es un contenido de conocimiento en sí mismo, sino que es la modalidad de procesarlo. Cada contenido de conocimientos depende del significado personal del sujeto. Entonces, estas son las modalidades de procesamiento. Esto cambia la forma de ver la psicopatología. En este sentido se puede decir que cada contenido de conocimiento puede ser procesado según algunos parámetros de lo que es normal, neurótico y psicótico con respecto a cada significado, es decir, referido a si es un significado depresivo, fóbico, obsesivo o dápico.

En este sentido, lo que es normal tiene estas características: Es un procesamiento de conocimiento que es flexible, generativo y la generatividad depende del nivel de abstracción. Es abstracto y más generativo, es decir puede generar nuevas teorías, nuevos procesos, nuevas ideas de razonamiento. También es un proceso que tiene una elevada capacidad de autointegración. Es decir, como resultado de este procesamiento, todas las nuevas ideas y las nuevas teorías que se pueden generar después son integradas como unidad en el sentido de sí mismo y no se quedan afuera.

El procesamiento neurótico es menos flexible, se puede decir que aumenta la rigidez, es menos abstracto, más concreto y por lo tanto menos generativo. Pero conserva bastante bien la integración, es más o menos lo mismo que el procesamiento normal en este sentido.

Ahora, lo que pasa en la elaboración psicótica es que aumenta aún más la rigidez y disminuye de manera significativa la capacidad de integración.

El término integración significa significa que nunca se advierte como interrumpida la continuidad de sentido de identidad personal en el tiempo y nunca se advierte fragmentado el sentido de si mismo momento a momento. La capacidad de integración es precisamente ésta; la capacidad que cada uno de nosotros tiene en cada momento de su vida de percibirse en ese momento como algo unitario, coherente en sí mismo, y al mismo tiempo sentir como esta unidad, esta coherencia es algo que mantiene una continuidad en el tiempo. Es algo que surge desde la niñez y llega hasta ahora en un continuo.

El proceso psicótico es caracterizado por estos aspectos, , tiene la misma falta de flexibilidad o aún mayor, y aún mayor es la rigidez, pero tiene además como decíamos este aspecto, que es la dificultad momento a momento de alcanzar un buen nivel de integración.

Es decir, en determinado momento, no llega a tener un sentido unitario y coherente de su propia identidad, algo de lo que percibe, algo de lo que experimenta se queda fuera de esa unidad, de esta identidad sistémica o de esta imagen consciente que tiene de sí mismo y lo que se queda afuera es lo que se manifiesta o se expresa típicamente como síntoma psicótico, vale decir las alucinaciones y/o los delirios.

En términos generales podemos decir que la falta de integración o el daño de integración se manifiesta en dos grandes categorías; una la falta de integración in minus, es decir algo se queda afuera que es una percepción crítica, en la cual el paciente no logra integrarla en su imagen consciente de sí mismo, y esta se vuelve una alucinación. El paciente tiene que excluir algunas cosas que está experimentando para mantener la continuidad del sentido de si mismo coherente y unitario.

El delirio, por el contrario, es un daño de integración en exceso, es decir el paciente para alcanzar una imagen unitaria y coherente de sí mismo tiene que desbordar, tiene que exagerar, tiene que incluir otros aspectos de la experiencia que comúnmente no son incluidos por la persona que tiene una buena capacidad de integración normal o neurótica, tiene que inventarse cosas, ese es el delirio y además tiene un problema de integración también en lo que es el aspecto longitudinal, es decir de poderlo reconocer en su ciclo de vida como un continuo.

La Terapia
Hemos hablado del problema epistemológico, de la dinámica del Self procesal y de las Org. De Sig.pers;. ahora a ver como Guidano traduce estos temas en términos terapéuticos.

¿Qué tipos de enfoques terapéuticos podemos conceptualizar desde una perspectiva post-acionalista? ¿Cuáles son las principales características y los principales conceptos en el cambio terapéutico desde este enfoque

Conciencia de sí mismo
El enfoque post-racionalista , tiene el objetivo de aumentar el conocimiento que el paciente tiene de sus reglas de funcionamiento. Y en este sentido nosotros hablamos de aumentar la «conciencia de sí mismo».

Aquí el término «conciencia de sí mismo», hay que entenderlo así: es la conciencia del modo en el cual la persona funciona al ordenar la experiencia, poner en secuencia eventos significativos, y explicarlos. Es el conocimiento, entonces, de las propias reglas de funcionamiento.

Método de la comprensión
En este sentido el objetivo que se persigue es que, a través del conocimiento de las reglas del propio funcionamiento, la persona pueda reorganizar su experiencia personal. Y el método que es concordante con este objetivo no es la persuasión, sino la comprensión. Ahora, lo importante es que la comprensión se dé en el paciente, más que en el terapeuta. Pues se presupone que el terapeuta ya tendría que tener un set de teorías muy elaboradas y complejas, que le permiten comprender mucho antes que el paciente cuál fue el problema existencial que éste no supo elaborar y no supo integrar.

El problema que se impone ahora, por tanto, es cómo mejorar la comprensión en el paciente, para que él esté en condiciones de reorganizar su experiencia personal.

Actitud del Terapeuta
Desde esta perspectiva, el terapeuta debe procurar que la reformulación coincida con la emergencia de nuevas tonalidades emotivas, y que coincida a su vez con el descubrir algunas reglas de funcionamiento personal.

Lo que viene ahora es un esquema de algunos aspectos de la reorganización de la experiencia personal a través del método de aumentar la comprensión que el paciente hace de su modo de funcionar.

Uno de los puntos importantes a tratar entonces es el principio de intervención terapéutica:

Intervención Terapéutica
El principio de intervención terapéutica cognitivista tradicional, consiste en que la perturbación emocional, o las reacciones afectivas intensas, dependen de las creencias irracionales. Sólo en la medida en que cambiemos las creencias, cambiarán las emociones. Este es el punto central.

Ahora, desde el punto de vista de la terapia procesal sistémica, podemos hacer una profunda modificación de esta afirmación, afirmar que los pensamientos cambian los pensamientos y sólo las emociones cambian las emociones. El problema teórico de las terapias racionalistas, no está solamente en postular que las emociones son productos secundarios del pensamiento. Otro aspecto importantísimo de este enfoque es que pensamientos y emociones son considerados como procesos de conocimiento que ocurren al mismo nivel operativo; y en este sentido a las emociones se les puede aplicar las reglas de la lógica formal, que pertenecen al nivel operativo del pensamiento.

En la óptica post-racionalista, la observación que está fundada sobre el tema de la autoorganización, y que a su vez está cimentada sobre la evolución de la experiencia humana (objetivo de estudio de la epistemología evolutiva), nos hace ver que lenguaje-pensamiento y emocionalidad-afectividad, parecen ser dimensiones distintas de procesamiento; cada una presentando diferentes reglas de combinación y recombinación. Las emociones corresponden al nivel de la experiencia inmediata, y parece ser que son mucho más estables que el correspondiente al nivel del pensamiento. Examinemos esto con mayor atención: en la experiencia cotidiana ninguno de nosotros tiene especial dificultad para cambiar una idea, y es en este sentido que Guidano plantea que el pensamiento; o también nuevas ideas cambiarán (a través de la lógica formal, o vía dialéctica de confrontación, o mediante el método de observación empírico, etc.), las ideas anteriores. En suma, la experiencia muestra que, en la vida del individuo, no cuesta gran esfuerzo o no reviste motivo de grave perturbación el hecho de que cambie de ideas.

Cambio de las Emociones
Pero también la experiencia nos muestra que la continuidad emotiva, y los asuntos afectivos y emotivos básicos, cambian mucho menos en la vida de las personas. Esto significa que las emociones siguen otras reglas combinatorias, diferentes a las de la lógica formal. Por tanto, si se quiere modificar lo que es un estado de perturbación emocional, lo que tendríamos que cambiar o modificar sería la autopercepción de esa perturbación. La única posibilidad de cambio, entonces, es hacer que la persona pueda experimentar -en la situación terapéutica- nuevas tonalidades o instancias emotivas, que tendrán que ser integradas, elaboradas y procesadas al interior de la autopercepción originaria con la cual estamos trabajando.

Pero volvamos a lo que decíamos: el pensamiento cambia el pensamiento.

Esto se plantea como uno de los aspectos típicos de la epistemología contemporánea, puesto que todas las teorías pertenecen al nivel del pensamiento. Todas las teorías son proposiciones, y las proposiciones pueden cambiar solamente otras proposiciones; no cambian lo que es la experiencia de vida inmediata, que esas proposiciones pretenden explicar. Y también señalábamos que en la persona humana los aspectos emotivos tienen mucho más estabilidad y mucho menos flexibilidad y que sus experiencias emocionales sólo pueden ser modificadas por otras experiencias emotivas.

El punto que se plantea entonces es el siguiente: ¿Cómo es posible aplicar, en una situación terapéutica, lo que estamos diciendo acá? ¿Cómo puede el terapeuta producir, elaborar o construir una situación terapéutica en la cual puedan surgir nuevas tonalidades emotivas, que permitan al paciente cambiar o modificar la percepción emotiva de sí mismo?

Comunicación no Instructiva
Aquí tenemos que referirnos por un momento al tópico de la comunicación no instructiva, porque esto es crucial ahora. Si hubiera la posibilidad de que el terapeuta pudiera traspasar información directa desde su mente a la mente del paciente, innumerables problemas terapéuticos serian resueltos con suma facilidad. No obstante, la situación real es la siguiente: El terapeuta es A, y el paciente es B, y ellos no están en comunicación directa; es decir, el mensaje X que entrega el terapeuta, no está llegando como X al paciente. Lo que hoy se sabe es que el punto crucial es que en cualquier interacción dada el sistema siempre se conduce de acuerdo a su estructura. Por lo tanto, la explicación que es empleada ya sea por un racionalista como por un procesal sistémico, es una concepción del mundo, de la realidad, que no se reduce sólo a lo explícito, pues también hay explicaciones implícitas, que el terapeuta puede provocar con su comportamiento y su actitud. El punto importante entonces, en nuestra óptica, y que hace la diferencia fundamental con las terapias racionalistas, es que toda explicación del terapeuta es funcional a la producción de un cambio desde el punto de vista del paciente. Este cambio no se logra tanto por el contenido, sino que funciona por el grado de discrepancia respecto a las explicaciones que el paciente tenía por sí mismo. Así, pues, la diferencia más importante está dada por el grado de discrepancia que produce el cambio en el punto de vista del paciente, y no por el nivel de contenido.

Discrepancia
La discrepancia percibida por el sistema paciente lo perturba en su estructura; y el sistema-paciente, para reorganizar o elaborar esta perturbación percibida, tiene que reorganizar su punto de vista en ese momento. Pero esto es lo decisivo: la discrepancia percibida por el paciente, puede «gatillar» una reorganización de sí mismo solamente si el paciente se encuentra en una situación emotiva de no poder evitar la confrontación con el terapeuta. Lo que hoy se ve es que, para producir un cambio desde el punto de vista del sí mismo del paciente, dos son las condiciones esenciales: la primera es la discrepancia percibida por el paciente respecto a las explicaciones del terapeuta. Y el segundo elemento importante es la cualidad, el nivel de involucramiento emocional de la relación terapéutica. Nuevamente, el involucramiento emotivo hace así que uno no pueda evitar de referir a sí mismo la discrepancia que ha percibido, porque la relación emotiva es importante.

El principio es muy simple: equivale a decir que una crítica que nosotros recibimos de una persona que para nosotros es importante, y con la cual nos sentimos muy involucrados, es una crítica que no podemos evitar o ignorar. En el mismo momento que la percibimos nos cambia completamente la percepción de uno mismo. En cambio, si la misma crítica viene de una persona que nosotros no consideramos importante, en tal caso podemos tranquilamente evitar de considerarla seriamente.

En otras palabras: el nivel de involucramiento emotivo es lo que pone al paciente en una condición inevitable de autorreferencialidad; es lo que pone al paciente en la condición de autorreferirse la discrepancia que ha percibido. En consecuencia, aquí tenemos que ver dos cosas: de dónde vienen las discrepancias en una situación de este tipo; y en qué consiste el involucramiento emotivo en la relación terapeuta-paciente.

Las discrepancias podemos esquematizarlas de este modo: las discrepancias principales, por parte del paciente, vienen de dos fuentes. La primera es (por lo menos en la parte inicial de la terapia) la discrepancia que el paciente percibe de las explicaciones, de la actitud que el terapeuta le pone enfrente, o la modalidad con la cual el terapeuta le reformula sus problemas. Podemos decir por lo tanto: discrepancias más directamente relativas a la actitud del terapeuta.

El segundo tipo de discrepancias, son las que el paciente percibe cada vez que descubre aspectos antes ignorados de su funcionamiento. Para Guidano, esta segunda clase de discrepancias son de un nivel más intenso, o sea se perciben con más intensos efectos emotivos. Y en la medida que en la terapia el trabajo se va haciendo cada vez más profundo y más completo, es muy frecuente ver pacientes que repentinamente se dan cuenta de algo que nunca habían considerado antes, un recuerdo muy intenso por ejemplo, y manifiestan algunas reacciones emotivas de una intensidad que habría sido muy difícil ver en otras circunstancias. Seguramente estos son los aspectos más activantes. Para Guidano, lo asombroso de esto es que la persona logra un darse cuenta de su manera de funcionar, que era completamente diferente a como siempre ella había creído. Y ésta sería, por ende, una de las fuentes de discrepancias más importantes.

El involucramiento emocional significa, más bien, que el terapeuta tiene que dar constantemente la impresión al paciente de que él está dispuesto a asumir todas las consecuencias, en todos los sentidos, de lo que él está diciendo o de lo que él está ofreciendo. Es como si fuera, metafóricamente, un juego de cartas. De este modo el terapeuta juega verdaderamente, participa en el juego poniendo la apuesta, corriendo el riesgo inherente a todo juego. En este sentido hablamos de involucramiento del terapeuta.

Si el terapeuta no está así involucrado, es muy difícil que pueda producir la calidad de autorreferencialidad, con la cual el paciente se ve obligado a referir a sí mismo la discrepancia que ha percibido.

Rol de Perturbador
En este sentido, el rol del terapeuta es un rol que podría definirse como el de un perturbador emocional estratégicamente orientado. No un perturbador que perturba simplemente porque es importante perturbar, o porque es importante producir discrepancias, sino un perturbador que se esfuerza en controlar la situación emocional, y de graduar con la explicación que está ofreciendo para producir cambios paulatinos del punto de vista de si mismo en el paciente. Y cambios en forma gradual significa, en este sentido, estratégicamente orientados, para conseguir aumentar el conocimiento de sí mismo.